Etiqueta: tragaldabas

Me compré una MacBook Pro M5 y ahora mi identidad fiscal está en peligro

Tenía una Mac M2 del trabajo.

Una máquina decente, rápida, silenciosa…

pero con un detalle: no era mía.

Y en realidad la use durante meses para crear este blog.

Cada vez que abría algo que no era del trabajo, sentía que un auditor imaginario me respiraba en la nuca.

Instalar Docker:

delito federal.

Correr un LLM local:

abuso de confianza.

Cambiar el wallpaper a una mona china subido de tono:

causa de despido inmediato.

Así que hice lo que cualquier adulto responsable haría:

Gasté casi 40 mil pesos en una MacBook Pro M5 para dejar de sentir culpa moral.

Y, mira…

no voy a mentir:

desde que la saqué de la caja me sentí como si hubiera comprado una nave espacial.

La Mac M5 no solo es una laptop:

es mi carta de libertad…

Esta computadora no es una herramienta.

Es una excusa para justificar mi existencia tecnológica.

y también el motivo por el que no voy a comer sushi por seis meses.

Cosas que pasaron inmediatamente después de prenderla

  • Todo abre tan rápido que por un segundo pensé que sabía programar mejor.
  • El ventilador… no existe. La máquina es más silenciosa que mis decisiones responsables.
  • Batería que dura más que mis relaciones.
  • El trackpad tiene más precisión que yo tomando decisiones de vida.

Mientras tanto, la vieja M2 del trabajo se quedó ahí, en mi escritorio, mirándome como ex que todavía tiene tus sudaderas:

“¿Ya no soy suficiente?

¿Es por el procesador?”

No, M2.

Es por la libertad.

Y porque contigo no puedo poner hentai de monas chinas en el escritorio sin que RH me haga una intervención.

Cosas que ahora sí puedo tener en mi Escritorio personal:

  • 99 pestañas abiertas solo para sentirme vivo.
  • 4 proyectos nuevos que nunca terminaré.
  • 3 LLM corriendo local “para pruebas científicas”.
  • Wallpapers de monas chinas hentai muy subidos de tono.
  • Una carpeta llamada “IMPORTANTE” que en realidad no tiene nada importante.

Y lo más valioso de todo:

La Gata Power viéndome desde la cama,

mirando la Mac nueva como si fuera una compradora de SAT:

“¿Y de esto dónde está la factura?

Ajá.

Eso pensé.”

Su mirada de juicio es más pesada que cualquier benchmark.


¿Valió la pena?

No.

¿Me siento mejor?

Increíblemente sí.

¿Voy a estar comiendo maruchan un rato?

Sin duda.

¿Volvería a hacerlo?

A la primera provocación.

Publicado desde Tokyo-03

Hoy se cumple un año desde que lancé este rincón digital. El primer post decía:

“este blog nació como muchas cosas buenas en internet: sin pensar mucho y con algo de insomnio.” Tokyo 03 Blog

En ese momento no imaginé que estaría aquí un año después, escribiendo sobre waifus, guitarras, juegos raros, gatos con mirada de superioridad y mi eterna búsqueda de dopamina.


Lo que pasó durante este año

Un repaso rápido (con nostalgia, sarcasmo y algo de vergüenza) de lo mejor:

  • Guitarras: desde la Epiphone Worn Cherry hasta la PRS que tanto te rompiste los dedos para tener.
  • Posts de anime con más psicología que un grupo de apoyo.
  • Waifus, robots gigantes, lore urbano y tecnología explicada por alguien que sabe… pero también se burla.
  • Momentos en los que mis vecinos “piteros” imaginaron que iba a poner el amplificador al máximo.
  • La gata Moka/Power con cara de jefe observándome mientras tecleo.

Todo eso, disfrazado de “opiniones que nadie pidió”. Pero que de alguna manera alguien lee, y eso es lo que importa.


Reflexiones del aniversario

  1. Este blog no tiene ruta fija
    Nunca busqué estabilidad temática. A veces hablo de anime, otras de hardware, otras de videojuegos rarísimos. Eso ha sido su gracia: la libertad de decir lo que me arda en ese momento.
  2. Las migajas de dopamina seguirán siendo la gasolina
    Una notificación, un comentario, una imagen estilo glitch bonito: cualquier señal de “alguien leyó esto” es combustible para seguir. Somos adictos discretos de ese pequeño rush digital.
  3. Gracias por compartir tu tiempo (aunque sea un minuto)
    Sé que nadie obliga a nadie a leer, pero si estás aquí, leyendo estas líneas, gracias por tolerarme.

Para celebrar: mini-retos

Para este año dos quiero hacer algo especial:

  • Hacer un post de perfiles raros.
  • Crear un “mapa de Tokyo-03” ilustrado con todos los temas que hemos tratado.
  • Releer cada post viejo y hacer un “retrospectiva cruda” con comentarios en tono meme.

Si este blog fuera un juego, ayer habría desbloqueado el logro de “Aniversario inútil pero significativo”.
¿Los juegos modernos nos tratan como idiotas? Tal vez.
¿Yo te trato como lector con respeto? Intento.
¿Seguiremos escribiendo un año más (o dos, o tres…)? Tú dime si te quedas.

Gracias por venir, por leer, por ignorar mis errores tipográficos, y por darle vida a Tokyo-03.

Tecnología para gente que odia a la gente

O cómo la modernidad me permite evitar el contacto humano sin sentir (tanta) culpa

¿Recuerdas cuando la tecnología prometía conectarnos con el mundo?
Bueno, yo solo quería que me ayudara a no hablar con nadie.

Gracias a la magia de los avances modernos, ahora puedo:

  • Ignorar llamadas sin sonar grosero (“lo vi tarde, lo juro, estaba en modo no molestar desde el 2019”).
  • Poner “reunión” en el calendario solo para quedarme viendo memes sin ser molestado.
  • Decirle a WhatsApp que me lea los mensajes por voz, para no tener que hacer el mínimo esfuerzo emocional.
  • Hacer la compra del súper, pagar servicios, hablar con el SAT, y cancelar citas médicas… todo sin ver una sola cara humana.

La tecnología no nos alejó.
Nos salvó del small talk.
Nos dio la libertad de estar solos… y encima, con Wi-Fi.

¿Es saludable? Probablemente no.
¿Me importa? No mientras Alexa no empiece a juzgarme.

Próximamente: cómo tener relaciones funcionales sin tener que oír a nadie masticar.


No me llames, mándame un meme

¿Recuerdas cuando la gente te llamaba sin avisar y tú tenías que contestar?
Tiempos oscuros.
Ahora tenemos mensajes, notificaciones silenciosas y la excusa perfecta:
“estaba en modo No Molestar”
(Spoiler: siempre está activado. Es mi modo de vida.)

Hay gente que aún prefiere hablar por teléfono.
Gente peligrosa.
Gente que debería estar en listas de vigilancia.


Calendario: mi mejor barrera social

Hoy en día puedes poner una reunión en tu calendario solo para no tener que ver a nadie.
Reunión contigo mismo. En silencio. Con JPOP y una cara de “estoy ocupado, no molestes”.

Yo tengo bloqueadas dos horas al día que se llaman literalmente:
“Evitar interacción humana”

Y funciona. Porque si algo respeta la gente más que tu tiempo…
es la posibilidad de que estés en una videollamada con alguien más importante que ellos.


Hacer el súper sin hablarle a nadie: nivel dios

Comprar todo desde una app.
Que me lo dejen en la puerta.
Y que el repartidor no toque el timbre.

Esa es mi religión.
Yo no quiero saber si hay promoción de aguacate.
Quiero que los objetos aparezcan como por arte de magia, sin mediar palabras, miradas ni sonrisas falsas.

El ser humano fue diseñado para cazar mamuts.
No para escuchar: “¿Va a querer redondear su compra?”


Tecnología que me protege del mundo (y de mí mismo)

  • Gmail que me sugiere respuestas para no tener que pensar.
  • WhatsApp que me lee los mensajes en voz alta para que no tenga que procesar emociones.
  • Bots de soporte que me tratan como si fuera importante.
  • Relojes que miden mi estrés mientras yo lo ignoro profesionalmente.

La tecnología me da herramientas para sobrevivir en un mundo lleno de gente…
…sin tener que convivir con ella.


¿Y la soledad?

Claro que a veces se siente el vacío.
Pero también se siente cuando alguien te cuenta cómo estuvo su día durante 37 minutos sin respirar.

Y si tengo que elegir entre estar solo o escuchar otra historia sobre lo que soñaste…
prefiero abrazar a mi robot aspiradora.


Antisocial, pero eficiente

La tecnología no nos deshumanizó.
Nos hizo más eficientes en nuestra misantropía.

No estoy diciendo que odiar a la gente sea sano.
Solo que, con las herramientas adecuadas, se vuelve mucho más cómodo.

Así que si alguna vez te sientes mal por dejar en visto, ignorar llamadas o fingir que estás en reunión…
Recuerda: la tecnología está de tu lado.

Y yo también.

Pero desde lejos.
Con audífonos puestos.
Y notificaciones en silencio.

Lo que Evangelion me enseñó sobre ansiedad.

Publicado desde la jaula de Faraday emocional que me dejó Asuka.


¿Sabes qué es Evangelion?
Sí, claro que sabes.
Pero si no, te resumo:

Una serie donde adolescentes con problemas más grandes que la inflación mexicana pilotan robots gigantes biológicos para matar ángeles mientras lidian con el abandono parental, el colapso del ego, y la insoportable idea de estar solos… o peor: con otros.

Es como si Freud hubiera diseñado Mazinger Z después de un mal viaje con ácido.

Y yo, como buen adolescente con traumas suaves al dente, la vi y pensé:

“Ah, Asuka es la mejor y grita mucho. Creo que estoy enamorado.”


😬 Evangelion no es una serie. Es una herida emocional con opening catchy

A los 13 la ves y dices:

“Wow, mechas, violencia, monas chinas, fly me to the moon como ending.”

A los 25 la vuelves a ver y te das cuenta que:

  • Shinji no se sube al EVA porque tiene crisis existencial e insuficiencia afectiva grave.
  • Misato te recuerda a tu ex que te decía “te amo” pero también te dejaba en visto por dos días.
  • Rei existe como un placeholder emocional.
  • Y Asuka… ah, Asuka.

🔥 Asuka Langley: mi bandera roja favorita

¿Alguna vez has amado a alguien que claramente necesita terapia más que amor?
Asuka Langley Soryu.

Ella grita, es violenta, tiene autoestima rota camuflada con arrogancia, y le dan más ataques de ansiedad que a un gato en año nuevo.
Y yo:

“Es perfecta.” 🧡

“Pero, Juan, eso no está bien. Es una menor de edad animada con traumas severos.”
—Sí, pero yo también tenía 13 y traumas severos.

Y aquí estamos, 20+ años después, con una cantidad de figuras de Asuka,
un tatuaje de Asuka en el brazo,
y una novia que (a veces) me hace cosplay de Asuka para hacerme feliz.


¿Por qué me gusta tanto Asuka?

Porque representa el ideal de:

“Si la salvo, me va a amar.”
(spoiler: no lo hace, y tú tampoco puedes salvar a nadie, campeón).

Porque detrás de su furia, hay un niño roto.

Porque gritaba fuerte, pero lo que quería era que alguien la viera realmente.

Y a veces era la única en la que podías confiar, o la única que se levantaba a resolver los problemas.


¿Por qué Evangelion pega tan fuerte?

Porque te muestra lo que eres con el espejo sucio.
No idealiza el dolor. No lo embellece.

Te dice:

«Esto es depresión. Esto es aislamiento. Esto es querer contacto humano pero tenerle miedo.»

Shinji no quiere subirse al EVA porque sabe que si lo hace, su papá solo lo va a usar.
Misato bebe para no sentirse sola.
Rei es un poema de nihilismo existencial con peinado de pez globo.
Asuka grita para no llorar.
Y yo hago posts como este para no ir a terapia porque el valium ya no es suficiente.


🪞Lo de escoger mujeres traumadas, ¿ya lo hablaste con alguien?

No.
Y no quiero.
Pero reconozco el patrón:

  • Me gusta quien no me puede querer bien.
  • Me atrae el caos emocional.
  • Prefiero una relación con retos reales antes que un cuento de hadas sin chispas.

No es una red flag.
Es la puta bandera de Japón en modo Evangelion:
rojo, minimalista y completamente llena de culpa.


👩‍🎤 Y sí, terminé con una mujer que grita

Mi novia actual:

  • Que grita.
  • Se enoja si dejo el baño mojado.
  • Me ama profundamente.

No es una genio brillante ni la capitana de NERV.
No necesita serlo.
Es valiente, me acompaña, me ha aguantado 23 años, y eso ya es nivel Dios.


Lo que Evangelion me enseñó

  • Que no puedes pilotar tu vida con tu trauma como copiloto.
  • Que el amor no siempre es suave, pero puede ser verdadero.
  • Que idolatrar personajes rotos no es raro… si tú también lo estás un poco.
  • Que si tienes una novia que te quiere tanto como para hacer cosplay de tu waifu tatuada, ya ganaste en la vida.

Evangelion: el anime que no sabías que era un espejo roto

Evangelion es el único anime donde ver a un adolescente llorar por 3 episodios seguidos te hace sentir comprendido.

Shinji no se sube al EVA porque no sabe si merece el cariño de nadie.
Misato dirige la base como si fuera la tía alcohólica que aún no supera a su ex.
Rei… bueno, Rei está ahí para que reflexiones sobre la nada.
Y Asuka solo quiere que alguien le diga que lo está haciendo bien.

Y ahí estaba yo, a los 13, viéndolos a todos y diciendo:

“Ah, mira. Gente como yo.”


Final: Instrumentalízame esta

Evangelion no me dio respuestas.
Me dio el idioma para hacer las preguntas.

Y me dio una excusa para amar a alguien con todo y sus gritos,
con todo y sus regaños,
y con todo y ese disfraz rojo que saca sonrisa hasta en los días grises.

Y Asuka…
Sigue siendo mi favorita.
No porque sea perfecta, sino porque me recuerda que todos cargamos con algo que no mostramos.

Y honestamente…
eso me basta.

La evolución de las convenciones de anime

(o cómo pasamos de comprar pósters de Evangelion a que nos ofrezcan ser ahorcados con muslos por 100 pesos)

Ya con 40 años bien cumplidos (sí, el otaku también envejece), me lancé a la convención de Vive la Conco… ¿Quién sabe por qué ya no se llama ConComics? Algo legal habrá pasado, como siempre. El punto es que, como cada año, caigo a unas dos convenciones aquí en Guadalajara, y casi siempre son estas —las de ConComics o ahora Vive la Conco o como se llamen esta temporada—. Llevo como 25 años yendo a estos eventos, y sí, todo ha cambiado un montón.

Primero lo obvio: la raza ya no es la misma. Hay nuevas generaciones, nuevas prioridades… y lo que antes era el clímax del evento —el concurso de cosplay— ahora es casi un sidequest. Lo que de verdad mueve la convención hoy son dos cosas:

  1. Los puestos de arte (mayoría fujoshis, sí, se tenía que decir), con prints que parecen salidos de un fanfic con exceso de esteroides.
  2. Los cosplayers profesionales… que ya no solo posan para fotos, ahora también tienen su QR bien visible para su OnlyFans o Ko-fi. O te ofrecen, por módicos 100 pesos, que te ahorquen con sus muslos en plena convención. Un gran momento para estar vivo, sí, pero también un gran momento para hacerse el que no vio nada y seguir caminando con dignidad 😅…. que por cierto la oferta de es la cosplayer roxii_cosplay en el link sus redes por si están interesados (mención no pagada) .

Y no lo digo como boomer amargado (bueno, tal vez un poco), pero estas cosas cambian la vibra. Antes era más ñoño e inocente; ahora es medio feria kinky con Pikachu en el fondo. No está mal, solo… distinto. Como si Evangelion ahora fuera dirigido por Quentin Tarantino.

Y si bien hay cosas que se agradecen —como los expositores que se avientan la chamba de hacer lámparas, cuadros o figuras con tus personajes favoritos—, hay que decirlo: está todo muy pitero. O sea, se valora el esfuerzo, pero parece que la mitad de los puestos salieron directo de un bazar de Facebook. Todo brilla, todo es LED, y todo cuesta como si lo hubiera bendecido Miyazaki en persona.

Y ya ni hablemos de los precios. La inflación otaku está alv. Ves un peluche de Gengar y te lo quieren dejar ir en 800 pesos… cuando sabes perfectamente que viene de algún oscuro rincón de AliExpress y que tardó más el envío que lo que costó fabricarlo. Literal, hay cosas que se ven más originales en la caja de cereal.

Además, ya no hay esa sensación de “wow, esta figura jamás la había visto” o “esto solo lo encuentro aquí”. Ahora puedes conseguir todo —y mejor— desde tu sillón con una tarjeta de débito y conexión WiFi. Las convenciones ya no son ese lugar místico donde te topabas mercancía de culto, de esas series que marcaban época (llámese Cowboy Bebop, Evangelion, Rurouni Kenshin, etc). Hoy todo es Jujutsu Kaisen, Kimetsu no Yaiba y un mar de Funkos que parecen clonados en masa por un algoritmo sin alma.

Y sí, entiendo que el mercado cambia, que los morros consumen otras cosas, pero se siente más como una expo de TikTok que como un templo otaku. Igual y ya es la edad, o igual y siempre fue así y uno lo veía con los ojos de la emoción adolescente… pero no sé, hay algo que se perdió entre tanta luz neón y tanto fanservice con envoltura de negocio.

Y ojo, no es que no vaya a volver. Claro que seguiré yendo. Porque al final, por más que la experiencia se haya transformado en este híbrido raro entre mercadito ñoño y OnlyCon, uno no deja de amar este desmadre. Hay algo en el olor a ramen instantáneo, el calor insoportable de los trajes de cosplay, y ese momento en que suena algún opening noventero y todos lo cantan como himno de guerra… que simplemente no se encuentra en otro lugar.

Pero sí, ya no es lo mismo. No es nostalgia barata, es una realidad que se siente en el ambiente. Como cuando tu banda favorita sigue tocando pero ya sin el vocalista original. Va, cumple, entretiene, pero algo se fue y no ha vuelto.

Tal vez eso es crecer. Tal vez eso es ser otaku en los 40.
Tal vez… es hora de hacer nuestra propia convención… En un taller mecánico!

No es broma: allá por los 2000s, se organizó una «convención» en un taller mecánico en Guadalajara y, sinceramente, estuvo más chida que muchas de las que se hacen ahora. Tenía cero pretensiones, pura banda ñoña real, mercancía artesanal y olor a aceite quemado. Pero había alma, Había alma!

Y mira, hasta sería útil para las cosplayers de hoy: se pueden engrasar de paso y así sacan contenido más rápido para sus Only. ¿Quién necesita luces LED cuando tienes un elevador hidráulico, un cosplay de Morrigan y una buena toma a contraluz con humo de escape?

Nos vemos en la próxima TallerCon 2026. Lleva tu llave inglesa y tu sentido del humor.
Y si ves que alguien vende Funkos pirata, ya sabes qué hacer:
tíralo en la fosa de aceite usado.

Reviviendo a la vieja guerrera: Dell + Manjaro

Tenía años arrumbada en una esquina, con el teclado lleno de polvo y la batería más muerta que mis ganas de actualizar Windows. Mi vieja Dell —que alguna vez fue mi fiel compañera de trabajo, juegos livianos y alguna que otra instalación fallida de mods— llevaba mucho tiempo sin encenderse. Pero algo me dijo que aún no era su hora.

Así que le di una segunda oportunidad. ¿La receta? Formateo total, despedida definitiva a Windows, y una instalación fresca de Manjaro Linux, versión actualizada al día.

¿Por qué Manjaro? Porque es ligera, moderna y visualmente muy pulida. Y porque, siendo honesto, me gusta complicarme un poco la vida —pero no tanto como con Arch puro. Manjaro es ese punto medio entre poder, control y facilidad.

Además, en 2025 Windows 10 llega al final de su soporte, y esta pobre Dell ya no cumple con los requisitos para instalar Windows 11. Así que no se trataba solo de querer, sino de necesidad: o la tiraba, o la liberaba.

Esta vez fui por la edición con GNOME. Sí, sé que no es la más liviana, pero qué bien le sienta ese diseño limpio y fluido a una máquina con historia. Y contra todo pronóstico, corre sorprendentemente bien. La experiencia es moderna, elegante y sin lags, casi como si la Dell estuviera fingiendo que tiene mejores specs de las que en realidad tiene.

Y obviamente la foto con el NeoFetch instalado

¿Y el rendimiento? Brutal. Navegación fluida, terminal rápida, y hasta VS Code corre sin quejarse. No voy a editar videos 4K en ella, pero para escribir, programar, y revivir el espíritu de las máquinas olvidadas, es perfecta.

Ahora no solo tengo una laptop funcionando: tengo una aliada minimalista que me recuerda que muchas veces no necesitamos más potencia, solo menos bloat.

El día que ChatGPT me Rick Rolleó

Long story short, trabajo en una empresa de hosting. Un día, necesitaba un código HTML sencillo para embeber un video de YouTube. La idea era hacer una prueba de uso de recursos en CloudLinux y ver cuánto se consumía al cargar un simple video (spoiler: casi nada, pero había que dimensionar bien el caso).

Entre tantas cosas, estuve a punto de perder cinco minutos (posiblemente menos) en escribir el código para insertar un video en HTML. Lo irónico es que seguro me iba a tardar más eligiendo el video que escribiendo el código en sí.

Así que, en un momento de iluminación tecnológica (y flojera), decidí pedírselo a ChatGPT.


El Prompt en cuestión

Mi petición fue simple:

«Crea el código HTML para un sitio web en donde pueda embeber un video de YouTube.»

Nota: No le especifiqué qué video en particular. Grave error.

ChatGPT, diligente como siempre, me escupió el código sin dudarlo.

Entre las líneas generadas, copié el fragmento clave:

htmlCopyEdit<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/dQw4w9WgXcQ?autoplay=1" 
frameborder="0" allow="autoplay" allowfullscreen></iframe>

Lo revisé por encima, todo parecía en orden, así que copiar, pegar, guardar y pa’lante.


La Revelación

Olvidé mencionar un pequeño detalle: tenía al lado a la tipa de Business Development (un término elegante para decir la morra de ventas). Ella era la razón por la que estaba haciendo esta prueba de uso de recursos en primer lugar.

Con la confianza de un sysadmin que ha visto demasiado, creé el subdominio:

👉 https://youtube.tokyo-03.com/

Pegado el código, entro al sitio listo para la prueba de estrés, y en cuanto carga la página…

🎵 Never gonna give you up, never gonna let you down… 🎵

Silencio.

Volteo a ver a la de Business Development. Ella me ve a mí.

Ambos procesamos lo que acaba de pasar.

Se suelta a reír.

Yo también.

«¿No sabías que esas cosas le sabían al shitpost?» me dice entre risas.

Yo solo pude regresar a la ventana de ChatGPT, escribirle:

«me Rickrolleaste hija de puta.»


Conclusión

Si algo aprendí de esta experiencia es que:

  1. Nunca confíes ciegamente en el código que te genera una IA.
  2. ChatGPT tiene alma de troll.
  3. No puedes escapar del Rickroll, ni en 2025.

Obviamente, ChatGPT es un perico que repite cosas… pero la cabrona sabe qué repetir.