Categoría: Música

Band-Maid: riffs, maids y el mejor Hard Rock en años!

Hay descubrimientos que te cambian la vida, y luego está Band-Maid.

Corría el año 2015, YouTube aún no era el pantano de shorts, tiktokers y thumbnails con flechas rojas que es hoy.
Yo, como buen ingeniero atormentado, estaba frente a mi computadora, peleándome con HTML y aprendiendo Linux.
Y entonces, el algoritmo de YouTube decidió arruinarme (o salvarme) la vida:
“Thrill” – Band-Maid.

Cinco japonesas vestidas de maid tocando hard rock con una seriedad que te hace cuestionar si alguna vez en tu vida has hecho algo bien.
Y fue ahí donde me atraparon.

Desde ese día, cada riff, cada mirada de Kanami, cada sonrisa de Miku (o más bien su “servicio” a la audiencia), y cada golpe exacto de Akane me recordaron que la música no tiene que ser perfecta…
Tiene que tener alma.
Y ellas la tienen.


Kanami – Mi inspiración absoluta

Hay guitarristas que tocan bien, y luego está Kanami.
Una mezcla imposible de técnica, sensibilidad y elegancia.
Su estilo no busca impresionar: te desarma con precisión quirúrgica, mientras mantiene esa sonrisa contenida que solo tienen los genios que no necesitan presumir.

Fue por ella que retomé la guitarra después de años.
Literalmente.
Gracias a Kanami me compré una PRS, la misma marca que usa, y volví a tocar como si hubiera despertado una parte de mí que llevaba dormida una década.

Kanami no solo toca: habla a través de la guitarra, y cada vez que escucho uno de sus solos, me recuerda que la perfección no está en la técnica, sino en el alma con la que ejecutas cada nota.
Una diosa en medias negras, sosteniendo una guitarra que parece una extensión de su mente.


Misa – La bajista del alma

Y luego está Misa, la bajista más cool del planeta, mi amor platónico y eterna musa japonesa.
El bajo en sus manos no suena: respira.
Serena, elegante, con ese aire de “ya me bebí medio vaso de Jack Daniel’s, pero aún voy a tocar mejor que tú sobrio y afinado como diosa”.
Su presencia en el escenario es magnética, con ese cabello lacio perfecto, su actitud de quien sabe que domina el groove, y siempre tocando descalza —porque, claro, hasta eso lo hace con estilo.

He visto más de una vez que en entrevistas o backstage aparece con una botellas de cerveza o vasos de Whiskey Jack Daniel’s, que, por cierto, también es mi bebida favorita.
Y no es casualidad: hay algo en su forma de tocar que tiene el mismo efecto que un trago de whisky —calienta, pega y te deja en silencio un momento, procesando lo que acaba de pasar.

Mi amor por Misa es completamente platónico, pero no por eso menos real.
Es una mezcla de admiración y debilidad por lo que representa: talento, elegancia y una indiferencia total ante el mundo.
Una bajista que no necesita decir nada porque el bajo ya lo dice todo.


Akane – La sonrisa detrás del ritmo

Es el motor que impulsa a Band-Maid, esta un poco loca y me encanta su energia.
Siempre sonriente, pero con una fuerza casi inhumana detrás del kit.
Su sincronía es tan perfecta que parece una máquina… si las máquinas tuvieran alma y sentido del groove.
Cada golpe es quirúrgico, pero con esa calidez que solo alguien que ama realmente tocar puede transmitir.


Miku – La voz, el alma y la actitud maid

La vocalista rítmica y alma conceptual del grupo.
Ella es quien mantiene viva la estética de las maids sin dejar que se vuelva una parodia.
Tiene ese carisma único que mezcla humor, dulzura y desafío.
En el escenario no canta: juega con el público, lo provoca, lo doma, y lo hace con una seguridad que solo da el saberse parte esencial del caos.

Hay algo magnético en su forma de moverse y de mirar al público, esa mezcla de ternura y autoridad que la hace imposible de ignorar.
Miku no solo representa el estilo visual de Band-Maid, ella es el corazón que bombea energía y personalidad a todo el proyecto.

Y cuando la vi en vivo, con esas medias blancas y esos tacones enormes, quedé impresionado.
¡Es increíble cómo puede tocar, correr y animar al público al mismo tiempo!
Esa energía, esa entrega, esa conexión total con la audiencia… es imposible no rendirse ante su encanto.


Saiki – La voz que corta el aire

Y finalmente Saiki, la voz principal (a ella la pongo tragándose algo)
Sencilla, directa, sin adornos innecesarios.
Su timbre tiene ese filo que atraviesa la mezcla y le da identidad a la banda.
No necesita gritar para ser poderosa, porque su presencia ya llena todo.
Ella es la encargada de recordarte que Band-Maid no es un experimento visual: es una banda de rock con todas las letras.


Cuando el rock se viste de maid

Band-Maid no es una banda más.
Es una paradoja perfecta: delicadeza visual y brutalidad sonora.
Una agrupación que demuestra que el rock no murió —solo se mudó a Japón (a veces pienso que con Marty Friedman), se puso un delantal y decidió humillar al resto del mundo con riffs increibles y actitud genuina.

En 2023, viajé desde Guadalajara hasta Ciudad de México solo para verlas en vivo en el Palacio de los Deportes, y fue una experiencia casi religiosa.
Escuchar “Dice” o “Puzzle” en directo es como ver una supernova: sabes que algo dentro de ti se va a quemar, y lo aceptas con gusto.

Desde aquel video en 2015, hasta hoy, sigo creyendo que el mundo necesita más bandas como Band-Maid: mujeres talentosas que no buscan complacer, sino romper la escala.

Dejo una Playlist en youtube music que he creado

Band-Maid Playlist

Tres guitarras, cero disciplina y una PRS que no me merezco

La saga continúa

Primero cayó la Squier Stratocaster, herencia de mi padre, quien me enseñó los primeros acordes hace años antes de fallecer. Esa guitarra no es solo madera y cuerdas, es un recuerdo vivo, un puente entre lo que soy y de dónde vengo.

Después llegó la Epiphone Les Paul Worn Cherry, con ese aire de querer ser elegante pero a la vez tener la misma vibra que un bar de mala muerte con rock en vivo los jueves.

Y justo cuando pensé que ya estaba completo el arsenal, la realidad (y la fecha de corte de mi tarjeta de crédito) me empujaron a lo inevitable: una PRS SE CE 24 Standard Charcoal.


¿Por qué PRS?

La primera vez que escuché de PRS fue por Carlos Santana. No porque lo escuchara religiosamente, sino porque ahí estaba: él, con su sombrero y esa guitarra que parecía brillar más que las luces del escenario. Ahí quedó sembrada la curiosidad.

Pero la verdadera conversión llegó años después, en un concierto de Band-Maid. Cuando vi a Kanami con su PRS, entendí que esas guitarras no eran solo un capricho de virtuosos de los 70, sino armas modernas, elegantes, que podían ser dulces y brutales en la misma canción. Ahí me enamoré, y desde entonces supe que tarde o temprano me iba a tocar.


El bicho nuevo en la cueva

Esta guitarra no llegó a mi vida con la típica fanfarria de “por fin tengo mi PRS”. No. Llegó como una voz interna diciendo: “Ya, deja de sonar a ensayo de secundaria y compra algo que no huela a beginners pack”.

  • Cuerpo de caoba: retumba más que el tacón de la vecina de arriba cuando baila zumba.
  • Mástil de maple con perfil Wide Thin: rápido, cómodo, listo para fingir que sé tocar solos.
  • 24 trastes con pajaritos incrustados: básicamente una bandada mirándome cada vez que me equivoco.
  • Electrónica: dos humbuckers 85/15 «S» que, con coil split, se vuelven single-coil. Perfecto para pasar de balada indie depresiva a querer sonar como Metallica (fallando en ambos intentos).

El arsenal de amplis

  • Fender Mustang LT25: el tanque principal. Sirve para molestar a los vecinos “piteros” que ya de por sí se quejan de todo. Con este, hasta mis power chords suenan como amenaza pasivo-agresiva.
  • Fender Mustang Micro Pro: el plan B. Pequeñito, práctico, como terapia de contención para no terminar en la lista negra del condominio.
  • Fender 10G: la opción cuando quiero sonar bajito… aunque sabemos que bajito es relativo, y aún así alguien toca la pared como si fuera un bongó improvisado.

Lo que se siente tocarla

La PRS no solo suena bien: te obliga a sonar bien. Cada nota sale con más definición de la que me gustaría, porque revela todos mis errores sin piedad. Es como un espejo caro: bonito, pero no te perdona la panza ni la cara de desvelo.

Con humbuckers: sonido gordo, redondo, perfecto para riffs que pretenden sonar “pro”.
Con coil split: más brillante, como si quisiera imitar a mi vieja Strat pero con mejor dicción.

Lo peor: ahora cada vez que agarro la Epiphone o la Squier, me miran desde el rincón como perros rescatados ignorados.


La reflexión amarga

¿Necesitaba una tercera guitarra? Claro que no.
¿Estoy feliz de tenerla? Obviamente.
¿Seguiré tocando los mismos tres acordes de siempre, pero ahora con más estilo? Sin duda.

La PRS SE CE 24 Standard Charcoal no es solo una guitarra: es la prueba de que el GAS (Gear Acquisition Syndrome) es real, incurable, y probablemente más caro que el psicólogo que no pago.


Nota final

De Santana a Kanami, pasando por la Stratocaster de mi padre, parece que este camino no fue casualidad. Más que una compra impulsiva, suena a un recorrido espiritual disfrazado de acumulación de guitarras. Aunque claro, siempre es más fácil explicarlo así que aceptar que solo soy otro adicto a comprar equipo.

Mi playlist de waifus

Publicado desde una tarde nublada con audífonos viejos y mente ligeramente rota.

Hay días en que simplemente no se puede.
Te despiertas y sabes que el mundo no te odia, pero tampoco te echa muchas ganas.

El valium no hace efecto, tu compu se congela justo antes de guardar, y la gente en la calle camina como si estuviera programada para estorbarte.
Y ahí estás tú, sobreviviendo con la dignidad de un NPC que perdió su línea de diálogo.

Pero en esos días grises, donde el alma parece pixelada… hay algo que siempre ayuda: waifu music.


Es esa mezcla perfecta entre nostalgia, monas chinas y un vacío emocional que solo se llena con un ending de anime donde todos caminan en silencio bajo la lluvia.
Es música que suena como si alguien te acariciara el alma con guantes de seda y luego te dijera “tranqui, ya pasó”.

Son esas canciones que no te exigen sonreír ni salir adelante.
Solo te acompañan.


El tracklist de la estabilidad emocional

No están en orden emocional, pero sí en orden de “esto me ha salvado del colapso más de una vez”:


1. «Arashi no Naka de Kagayaite» – Yoko Takahashi (Gundam: The 08th MS Team)
Una canción que suena a esperanza en medio del desastre.
Es como si alguien te tomara de la mano en un campo de batalla emocional y te dijera: “Sí, todo está hecho mierda… pero brillaste en medio de la tormenta.”
Ideal para días donde estás cansado pero aún así te levantas, aunque sea solo para oír esta joya con un café mal hecho.


2. «Komm, süsser Tod» – Evangelion: EoE
Cuando necesitas sentir que todo está bien… mientras el mundo colapsa.
Es el equivalente musical a continuar en lo tuyo con un incendio detrás.
Una joya para poner mientras aceptas que todos estamos un poco mal… pero con estilo.


3. «Aimer – Kataomoi»
Hay historias que pudieron ser.
Perfecta para esas conexiones que nunca se nombraron, pero se sintieron.
Para esos silencios largos y playlists enviadas sin motivo aparente.
A veces, la vida acomoda todo para que dos personas se encuentren… pero no necesariamente para que se queden.
Y está bien.
Hay canciones que no necesitan explicación, solo alguien que las escuche sabiendo exactamente por qué duelen bonito.


4. «Fly Me to the Moon» – Evangelion Ending
Úsala como ambientación si vas caminando solo por la calle y quieres sentir que estás en un final alternativo sin presupuesto.


5. «Sayonakidori» – BAND-MAID
Hay canciones que parecen despedidas aunque no digas adiós.
Este tema mezcla fuerza con una melancolía disfrazada de actitud.
Ponla cuando necesites sentir que todo arde, pero tú no te vas a apagar.


6. «Will» (Opening de Soul Hunter )
Una entrada poderosa a un anime infravalorado que hablaba de espíritus, caos y tipos con poderes absurdos…
Ideal para cuando necesitas un empujón emocional sin que te griten en alemán (cof Komm, süsser Tod).
Tiene ese tono de “aún tengo cosas que hacer, aunque me sienta hecho mierda” que todos necesitamos para empezar el lunes… o sobrevivir el martes.

💿 Bonus track:
«Guitar-holic» – Rei
Ideal para cuando la tristeza no te aplasta, pero tampoco te suelta.
Una guitarra que grita en tu lugar, mientras caminas como si todo tuviera sentido… aunque no lo tenga.
Sirve tanto para pensar en tu ex como para ponerla de fondo mientras cocinas sin rumbo.


¿Por qué esta música me hace bien?

Porque no me pide nada.
No me exige productividad.
No me grita “¡tú puedes, campeón!” como esos coaches de vida con fondo de atardecer y tipografía en cursiva.

Esta música solo me acompaña.
Como deberían hacerlo las personas, pero en versión MP3 (o YouTube Music) y sin interrumpirte mientras comes.

Es el tipo de soundtrack que entiende lo que cuesta levantarse,
lo que cuesta quedarse,
y lo difícil que es simplemente estar bien.


¿Dónde la escucho?

Aunque antes era del club MP3-nombres_mal_escritos.mp3,
ahora escucho todo en YouTube Music.
Organizada en listas con nombres vergonzosos como:

🧼 Lavar trastes llorando
🛐 Waifus que me abrazan con voz de terciopelo

1.- https://music.youtube.com/watch?v=URvaDE1PklU&si=uFjHMso349xRamzN

2.- https://music.youtube.com/watch?v=87ofklYDTNQ&si=Lq-D3Wo77kwZs4zZ

3.- https://music.youtube.com/watch?v=NFHPLE4Tl0I&si=v_5XHUqbVIK_L9hQ

4.- https://music.youtube.com/watch?v=wNhuXQyyBr8&si=WvY4RvffOLkTYbMB

5.-https://music.youtube.com/watch?v=6mVaehjAo2k&si=5sr_OyQkYmDboPFc acústica https://music.youtube.com/watch?v=sGzAQigaL14&si=ZHyoXKrzfziBuIxK

6.- https://music.youtube.com/watch?v=gPOIFA1eHHg&si=NtlK5_qss4tZtv_e

Bonus track https://music.youtube.com/watch?v=C1qE4X07nKE&si=k06uY_y8CQv4aiNd (es mejor ver el video)

La vida puede ser un desastre, pero es mejor con un opening pegajoso.


Dos guitarras, un maestro del sonido y un Mustang al máximo

La semana pasada me topé con un lutier (o sea, un maestro que arregla y mejora guitarras, no un hechicero medieval, aunque a veces parece lo mismo), y la verdad es que vale oro: EVG Guitar Tech. Si estás en GDL y quieres que tu guitarra quede impecable

Mi Epiphone empezó a meter ruido al amplificador, y como buen ñoño de la guitarra, me puse a investigar. Todo apuntaba a que necesitaba una jaula de Faraday (básicamente un escudo electromagnético para evitar interferencias). Nunca imaginé que podría encontrar ese servicio aquí en GDL, pero al parecer, vivimos en el futuro y no me había enterado.

El proceso

Aquí tenemos el antes. Ya había revisado mi guitarra antes y, para ser sincero, esta parte no me convencía. Sentía que el trabajo no estaba hecho con cuidado, como si lo hubieran hecho con prisas o con una navaja de sacapuntas en vez de herramientas de verdad.

A mitad del procedimiento, ya se estaba instalando la famosa jaula de Faraday (o blindado). Básicamente, se trata de forrar el interior de la guitarra con cobre para evitar interferencias y que la señal salga limpia, sin ruidos raros.

En este punto, la guitarra ya estaba abierta y parecía una cirugía mayor. Entre cables, soldaduras y el reflejo dorado del cobre, daba la impresión de que estábamos modificando un robot en lugar de una guitarra. Pero todo con precisión quirúrgica, nada de «a ver si pega».

Y aquí el resultado final: ahora el cableado está mucho más organizado, sin ese desmadre de cables cruzados como si alguien hubiera jugado al electricista a ciegas. Todo en su lugar, limpio, bien acomodado, y lo más importante: el blindado ya está en su máximo esplendor.

El interior de la guitarra pasó de parecer un experimento fallido a algo digno de un instrumento bien hecho. Y lo mejor: el ruido desapareció. Ahora sí, la señal sale impecable, sin interferencias molestas. Vale completamente la pena.

La guitarra de mi padre

Y ya que estábamos en el tema, decidí aprovechar y llevar a revisión la vieja guitarra de mi padre: una Squier Stratocaster.

Esta guitarra es algo especial para mí. No solo es un instrumento, sino una conexión con mi infancia y con mi padre, que solía tocarla hace años. Llevaba más de 8 años sin que nadie la usara, acumulando polvo y esperando que alguien le diera una segunda oportunidad.

Después de tanto tiempo guardada, era momento de ver si aún tenía vida o si solo servía de adorno vintage.

El lutier hizo su magia y, por unos honorarios acordes a su increíble talento (o sea, no fue barato, pero valió cada peso), dejó la electrónica impecable. Pero eso no fue todo: también pulió los trastes, dándole a la guitarra una nueva vida. Ahora no solo suena como debe, sino que también se siente como si hubiera salido de la fábrica ayer.

Motivado por todo esto, decidí comprar un Fender Mustang LT 25.

Con 25W de potencia, es perfecto para casa y ensayos pequeños. Lo mejor es su simulación de amplis clásicos, ofreciendo desde limpios cristalinos hasta distorsiones pesadas, todo en un formato compacto e intuitivo. Pequeño, versátil y poderoso. 🔥🎸

Si viviera en una zona tranquila, probablemente mis vecinos llamarían a la policía por el volumen… pero considerando que mis vecinos son delicados hombres de negocios con un enfoque alternativo a la legalidad, dudo mucho que quieran atraer la atención de las autoridades. Así que, por ahora, el único crimen aquí es lo mal que toco. 😎🎶

Les Paul vs. Stratocaster

Tener estas dos guitarras es como tener dos mundos completamente distintos, y eso es justo lo que me encanta.

La Epiphone Les Paul tiene un sonido grueso, cálido y con mucho sustain, perfecto para rock clásico, hard rock e incluso algo de blues. Sus pastillas humbucker eliminan el ruido y le dan ese tono gordo y potente que le sienta increíble a riffs pesados y solos cantados.

Por otro lado, la Squier Stratocaster es todo lo contrario: más brillante, con más ataque y ese clásico «twang» que se asocia con el blues, el funk y el rock más vintage. Gracias a sus pastillas single coil, el sonido es más nítido y articulado, ideal para limpios cristalinos o para darle ese tono Hendrixiano con un poco de overdrive. Y claro, con los ajustes correctos, también puede sacar ese sonido latino-blusero al estilo Carlos Santana, como le gustaba a mi padre.

Dos guitarras, dos mundos.

Un ejemplo de su sonido

Epiphone Les Paul: ya sin el ruido horrible

Y la Squier Stratocaster

¡La Guitarra ha Llegado!

Hoy llegó la guitarra, y no podría estar más encantado. Es simplemente hermosa, con un diseño que cautiva a primera vista. Cada curva y detalle refleja una artesanía impecable. Pero lo mejor de todo es su sonido: cálido, potente y con una resonancia que envuelve el alma. ¡Es puro amor a primera nota! 🎸

Hace más de una década que no tomo una guitarra entre mis manos, pero estoy seguro de que los recuerdos y la música volverán como si el tiempo no hubiera pasado. Es como reencontrarse con un viejo amigo.

La canción más misteriosa del Internet

Durante años, una canción ha desconcertado a los usuarios de Internet. Todo comenzó en 2007, cuando en el foro SpiritOfRadio.ca se compartió una grabación misteriosa que se decía había sido grabada entre 1982 y 1984 en una emisora de radio alemana. Desde entonces, la canción ha sido objeto de una búsqueda imparable para descubrir la identidad de su autor y el título de la canción. (arriba puedes escuchar la canción vía SoundCloud, no es el fragmento original que se cargó en el 2007)

Personalmente, me enteré de este enigma a través del youtuber Whang!, quien presentó la historia en uno de sus videos. Fue allí donde descubrí los detalles del misterio y cómo la canción se viralizó en la web, atrayendo a miles de personas en busca de respuestas. En el video, Whang! ofrece una visión más profunda sobre la investigación y las teorías que rodean esta pieza musical.

Encontré la comunidad en Reddit r/TheMysteriousSong, donde cada cierto tiempo a lo largo de los años entraba a revisar si ya se había tenido suerte. Aunque los avances fueron lentos, pude encontrar algunas curiosidades, De hecho, antes de que se identificara la canción, la comunidad ya había logrado identificar uno de los sintetizadores utilizados en la grabación: el Yamaha DX7.

Incluso hay personas que le asignaron un nombre a la canción, «Like the Wind», y otros que se aventuraron a escribir lo que creen que podría ser la letra de la misma.

Hoy volví a la comunidad de Reddit por curiosidad y descubrí que, hace solo cuatro días, el 4 de noviembre, finalmente se encontró la canción. Aquí les dejo el hilo: The Mysterious Song is Found.

Después de 17 años de búsqueda, ahora sabemos que la canción se llama Subways of Your Mind y es interpretada por el grupo FEX, que incluso ya cuenta con una entrada en Wikipedia: FEX (band).

Este hallazgo demuestra el increíble poder de Internet y el impacto que puede tener una comunidad apasionada y perseverante. Durante años, miles de personas dedicaron tiempo y esfuerzo a desentrañar este enigma musical, y gracias a esa colaboración global, finalmente se resolvió. Es asombroso pensar en cómo algo aparentemente olvidado en una emisora de radio alemana en los 80 pudo volver a la vida y captar la atención del mundo entero.

La resolución de este misterio es un testimonio de cómo, en la era digital, los misterios pueden unir a personas de diferentes países y culturas en una búsqueda común. Y aunque ahora sabemos que Subways of Your Mind es la canción que tanto buscamos, el viaje hasta aquí fue tan emocionante como el descubrimiento final.