Long story short, trabajo en una empresa de hosting. Un día, necesitaba un código HTML sencillo para embeber un video de YouTube. La idea era hacer una prueba de uso de recursos en CloudLinux y ver cuánto se consumía al cargar un simple video (spoiler: casi nada, pero había que dimensionar bien el caso).
Entre tantas cosas, estuve a punto de perder cinco minutos (posiblemente menos) en escribir el código para insertar un video en HTML. Lo irónico es que seguro me iba a tardar más eligiendo el video que escribiendo el código en sí.
Así que, en un momento de iluminación tecnológica (y flojera), decidí pedírselo a ChatGPT.
El Prompt en cuestión

Mi petición fue simple:
«Crea el código HTML para un sitio web en donde pueda embeber un video de YouTube.»
Nota: No le especifiqué qué video en particular. Grave error.
ChatGPT, diligente como siempre, me escupió el código sin dudarlo.

Entre las líneas generadas, copié el fragmento clave:
htmlCopyEdit<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/dQw4w9WgXcQ?autoplay=1"
frameborder="0" allow="autoplay" allowfullscreen></iframe>
Lo revisé por encima, todo parecía en orden, así que copiar, pegar, guardar y pa’lante.
La Revelación
Olvidé mencionar un pequeño detalle: tenía al lado a la tipa de Business Development (un término elegante para decir la morra de ventas). Ella era la razón por la que estaba haciendo esta prueba de uso de recursos en primer lugar.
Con la confianza de un sysadmin que ha visto demasiado, creé el subdominio:
👉 https://youtube.tokyo-03.com/
Pegado el código, entro al sitio listo para la prueba de estrés, y en cuanto carga la página…
🎵 Never gonna give you up, never gonna let you down… 🎵
Silencio.
Volteo a ver a la de Business Development. Ella me ve a mí.
Ambos procesamos lo que acaba de pasar.
Se suelta a reír.
Yo también.
«¿No sabías que esas cosas le sabían al shitpost?» me dice entre risas.
Yo solo pude regresar a la ventana de ChatGPT, escribirle:
«me Rickrolleaste hija de puta.»

Conclusión
Si algo aprendí de esta experiencia es que:
- Nunca confíes ciegamente en el código que te genera una IA.
- ChatGPT tiene alma de troll.
- No puedes escapar del Rickroll, ni en 2025.
Obviamente, ChatGPT es un perico que repite cosas… pero la cabrona sabe qué repetir.